La antigua capilla del convento, donde oían misa, comulgaba y se entregabaN a los hábitos.
Lápidas de importantes figuras de la ciudad como Doña Catalina de Cabrera.
El altar de la Capilla se donó al Convento de la POPA.
Los restos están en el Palacio de la Inquisición y en la Iglesia de Santa Clara.
Otra de las enemistades ganadas por las Clarisas fue el hecho de que nadie podía entrar al convento a vigilar a las Clarisas, mientras que ellas si lo hacían a través de su servidumbre, fieles empleados que solo se reportaban con la Abadesa.


